Carta para un hijo al cuadrado

padre

No es fácil para mi situarme en aquella Semana Santa de Marzo del 2008. Ni como médico, ni como padre.

Para el médico todo empezó con un traspiés, un mal paso. “¿Qué te pasa?” “No sé, me ha fallado el pie”. Para el padre el sinsentido comenzó al día siguiente. La Resonancia Magnética vomitaba con una lentitud cruel, imagen tras imagen; iba dibujando algo que no debía de estar en el hemisferio izquierdo del cerebro de mi hijo.

A partir de aquí, el médico hizo de interlecutor con otros grandes profesionales de mi hospital y el padre te lo tuvo que explicar una y mil veces, aunque tampoco supiera exactamente qué estaba pasando. Luego, afortunadamente, todo paró y empezó la lenta mejoría.

Hoy, de aquello hace ya mucho tiempo y no me atrevo a decir que hubiera algo bueno en aquellos momentos pero sí que me permitió estar a tu lado cuando ibas reaprendiendo a hablar, a caminar, a ser el nuevo Sergio.

Estoy enormemente orgulloso de tí, eres un campeón. No me imagino a mí mismo capaz de conseguir lo que tú has alcanzado. Poder acompañarte en ese aprendizaje ha sido un camino agridulce.

Recuerdo las horas que, juntos, practicamos en las escaleras mecánicas de la estación del metro cercana a casa, cómo subir y bajar arrastrando una maleta con tu dificultad de movimiento, con tu inseguridad y sobre todo la mía.

Durante estos diez años he visto cómo te crecías ante tanta dificultad. Me has dado la oportunidad de verte avanzar, de conocerte mejor, de ser tolerante ante la diferencia entre tu y yo, de aprender a respetar tu ritmo, la oportunidad de acercarme a tí.

Para mí, eres un ejemplo de superación, de supervivencia. En muchas ocasiones me has transmitido la seguridad que yo no tenía. Te he visto hacer cosas increibles y verte sonreir es para mi la mayor satisfacción que puedo compartir contigo.

You’ll never walk alone

F. Maculé

 

7 comentarios en “Carta para un hijo al cuadrado”

  1. Preciosa carta !!!
    No pudimos evitar que el problema existiera, pero conseguimos aplicar el lema del Macule senior ” no te preocupes, ocupate”
    Y así lo hicimos, lidiar con ello juntos, en familia. Eso si, apoyándonos en la fuerza y la positividad del padre
    Y Sergio ganó la batalla
    Gracias por haber estado ahí Macu

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  2. Aunque parezca mentira, consigo tener buenos recuerdos, gracias a que como padre conseguías hacernos REÍR de cualquier anécdota y si no funcionaba sacabas un buen vino y asabas un entrecot. No dejaste que ninguno se derrumbara.
    Como médico, no entendía nada, pero no por ti, por mi porque no estaba preparada para escuchar lo que no quería oír.

    Estoy segura que tu energía curo y a los que estábamos cerca nos cargó las pilas cada día. GRACIAS.

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  3. Eres, sin lugar a duda, un ejemplo a seguir para todos nosotros. Aunque no te lo diga, estoy muy orgullosa de ti y de todo lo que has llegado a conseguir.

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