Mejorar la vida de las personas con discapacidad gracias al Big Data

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En los últimos años sin duda alguna las mejoras tecnológicas han supuesto un sinfín de mejoras en la calidad de vida de la gente con discapacidad. Doy fe de ello. He experimentado en primera persona diferentes mejoras en tratamientos y el uso de utensilios facilitadores.

Pero este post va más centrado en que está aportando al respecto la recopilación y almacenamiento de un gran y diverso volumen de datos. Para los que no estéis familiarizados, esto es lo que se conoce cómo Big Data. Y es que, con la revolución digital y los avances tecnológicos, el escenario ha cambiado. La información ha dejado de ser escasa y llega a borbotones, es relativamente barata y muy accesible. La habilidad para relacionar esta cantidad de datos entre si es lo que nos lleva a replantearnos aspectos de nuestra realidad en muchos sentidos. Es un tema candente que desde hace unos años está muy en auge y sin darnos cuenta ya forma parte de nuestras vidas. Casi cada uno de nuestros gestos y decisiones en nuestra vida cotidiana implica una recopilación de datos a través de cualquier dispositivo que puede ser utilizada en alguna circunstancia.

Aun no siendo un experto, es un tema que me toca muy cerca en mi ámbito profesional. Por eso mi intención en este post es simplemente dar un par de pinceladas, sin profundizar en tecnicismos, para que nos hagamos una idea de que esta revolución es imparable. Las posibilidades de mejora y sus aplicaciones son infinitas.

El Big Data emerge por ejemplo como herramienta puntera para diseñar políticas sociales. Es tan sencillo como que, sin datos, no puedes medir y analizar para tomar decisiones. Al igual que se miden los datos desglosados por sexo y puede llevar a medidas mas justas, lo mismo sucede con la discapacidad. Si somos capaces de medir aspectos de la vida de gente con discapacidad y podemos desglosarla en sus distintas tipologías, los datos nos dan una oportunidad en este sentido. Nos van a ayudar a comprender mejor sus necesidades y se podrá trabajar de forma más eficaz para habilitarles. Estas lagunas son las que rellena el tremendo potencial del Big Data.

Seguramente el turismo es el sector que más han avanzado dentro del contexto de la transformación digital. La contratación a distancia ha supuesto la utilización de infinidad de plataformas de soporte (sobretodo web) en las cuales discurre una gran cantidad de información de todo tipo. Un sinfín de datos que fluyen en muchas direcciones a diferentes interlocutores. Cuando estos datos adquieren un volumen y una complejidad a la que las herramientas convencionales no llegan, es cuando entra en acción el Big Data. El tratamiento y un análisis inteligente de estos datos puede tener múltiples aplicaciones y entre ellos está el de detectar comportamientos y tendencias, conocer al cliente para la mejora de los servicios, atraer y fidelizar clientes. En definitiva, tomar decisiones de manera proactiva y ágil. En este punto, los organismos públicos deberían tomar partido. Y es aquí donde a mí me toca más de cerca. La necesidad de tener a mi alcance la mayor información posible para decidir. Posiblemente en mi caso pueda pasar por encima de muchos obstáculos con los que me encuentro cuando visito ciudades, hoteles, monumentos, playas, etc. Ese dato posiblemente no se registre en ningún sitio. Pero no por ello tengo que renunciar a tener la posibilidad de conocer más en detalle a lo que me enfrento. No os digo nada del que tiene una discapacidad de movilidad mayor. Ya no es suficiente con una casilla de Adaptado SI/NO. Se necesita más información, de todo tipo. Porqué la hay. Está ahí fuera. El Big Data se va a encargar de brindarnos estas oportunidades.

Otro claro ejemplo de aplicación del Big Data es el análisis de actividad de los servicios de teleasistencia social. Los beneficiados son aquellas personas que necesiten recibir ayuda social, sanitaria o de otro tipo. Aquí el abanico es muy amplio. Desde personas que viven solas, avanzada edad, con discapacidad o dependientes o simple aislamiento geográfico. Con la llegada de las tecnologías IP a los dispositivos en los domicilios, la comunicación que realizan con el centro de atención será a través de internet. Esto permitirá que se puedan utilizar sistemas de Big Data para utilizar de forma más eficiente todo ese volumen, velocidad, variedad y complejidad de información. Esta información, de entrada, permitirá monitorizar el estado de los dispositivos para evitar incidencias. Y lo más importante, se podrán predecir comportamientos de usuario, detectar enfermedades y detectar posibles soluciones análogas.

En definitiva, estas soluciones simplemente vienen para quedarse y mejorar nuestra calidad de vida. Esperamos que sea lo antes posible.

Sergio Elucam

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