Cuando la sociedad empiece a ver a la persona antes que a la silla seguro que se acabará la discriminación, entrevista a Mari Paz Jiménez

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Cuéntanos un poco acerca de ti, ¿Quién es Mari Paz?

Nací  un 15 de diciembre de 1988 me considero una chica de lo más normal, que me encanta el deporte, me aburre la monotonía y súper positiva, que el día 23 de Julio de 2004, a la edad de 15 años, dejé de andar para empezar a rodar. Sufrí un accidente de tráfico que me produjo una lesión medular que me postró en un silla de ruedas de por vida. Pero con trabajo y esfuerzo conseguí ser una mujer independiente y totalmente realizada. Que no tiene intención de que nada le frene y conseguir todos los objetivos que me propongo, a pesar de mi situación.

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De qué estás más orgullosa? ¿Te arrepientes de algo?

De lo que siempre puedo presumir es de la gente que tengo alrededor. De mis padres, mí hermana y la familia que he escogido,  que son mis amigas, que pase lo que pase siempre puedo contar con todos ellos.

No creo en eso de arrepentirse, sí  hice algo en ese momento y me salió bien, seguro que lo disfruté y si me salió mal, algo aprendería.

Cual ha sido el momento negativo más impactante en tu vida?

Quizás no el más negativo, sino el más impactante fue el día que entré a quirófano para realizarme la operación después de padecer el accidente.

Qué pasó?¿Cómo te marcó?

Estaba esperando en la camilla junto con mis padres a que me llevaran para quirófano y de repente me fijé que mi padre empezó a llorar, en mi vida lo había visto así y ese fue un momento que me marco mucho.

Cómo has superado esa adversidad que te ha puesto la vida? ¿Qué papel han jugado los que te rodean?

Pues nunca lo he pensado demasiado, solo asumí que mi situación había cambiado y que tenía dos opciones o padecerme de mí misma y regodearme en el dolor o luchar y conseguir que mi vida volviese a ser la de antes. Así que me puse a pelear.

Mi familia en todo esto tiene el papel principal, siempre han estado apoyándome y animándome en todo, y si algún día se vuelve un poco gris pues ahí están ellos para no dejarme caer.

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Qué te enfada y que te devuelve la sonrisa?

Pues soy muy difícil de enfadar, no me gusta perder el tiempo en ese tipo de nimiedades y concentrarme en cosas que no me hacen bien. Así que me enfado poco y si lo hago, no me dura mucho.

Y la sonrisa, pues soy de risa fácil y una cerveza al sol con amigas devuelve la sonrisa a cualquiera.

Qué crees que les hace falta a muchas personas para encarar la vida con más optimismo?¿Cuál sería tu consejo?

Mi consejo sería en que realmente se concentren en las cosas importantes y que cuando algo nos sale mal no centrarse en el problema, si no en buscar la solución y si no la tiene pues a otra cosa.

Cómo crees que el deporte puede ayudar a la gente que pasa por dificultades o que se enfrenta a una discapacidad?

El deporte a mi me a ayudado a confiar mucho mas en mí y en mis posibilidades, a ser más independiente a ver que soy capaz de realizar cualquier cosa que me proponga, yo animo a cualquier persona que tenga una discapacidad o que pase por alguna dificultad, a probar algún tipo deporte, te sientes más animado,  te sociabilizas y tu cuerpo se siente mucho mejor.

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Te has sentido alguna vez discriminado?¿Cómo reaccionaste?

Quizás he tenido mucha suerte pero nunca he sentido ninguna discriminación. Bajo mi humilde opinión si que veo que falta en la sociedad más normalización e inclusión con el tema de la movilidad reducida,  que yo me considero una persona de lo más normal, supongo como todo el mundo que esté en mi situación y cuando la sociedad empiece a ver a la persona antes que a la silla seguro que se acabará la discriminación.

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Qué te hubiera gustado hacer y sabes que ya no podrás?

Pues por ahora no he encontrado nada que no pueda realizar, así que nada.

Qué te genera ansiedad?¿Cómo lo afrontas?

A mí ansiedad hay pocas cosas que me las generen, quizás cuando tengo que guardar reposo por algún tipo de situación o dolencia, porque me considero “un culo inquieto” como me dicen mis amigas y ahí es cuando me desespero un poco, pero nada, aprovecho para ponerme al día con libros que me interesan y que no me da tiempo a leer, a ver series y a tener mucha paciencia.

Cómo valoras a la sociedad en la que vivimos?¿Qué nos falta para que la consideres mejor?

A mi parecer lo que le falta a la sociedad es un poco más de empatía y de concienciación, que dejemos de mirarnos nuestro propio ombligo y miremos un poco mas allá. Así conoceremos más al que tenemos a nuestro lado, sus necesidades y podremos ayudarnos un poco más los unos a los otros.

Si pudieras organizar con antelación tu último día de vida, ¿Qué harías? ¿Cómo lo pasarías?

Pues me encantaría realizar tantas cosas que espero hacerlo antes de que  llegue ese día y el  último, dedicárselo por completo a los que mas quiero que son mi familia y amigos,  disfrutando de su buena compañía y con muchas risas.

Un libro, una película, un lugar, un plato, alguien a quien admiras? Explica el porqué los recomiendas.

Me encanta la literatura romántica, recomendaría cualquier libro de la escritora Elisabeth Benavent, pero mis favoritos sin ninguna duda son la “Saga de Valeria”, son cuatro libros en los que me reí y me divertí  leyéndolos y releyéndolos un montón.

Mi película mi favorita aunque  sea de dibujos animados sigue siendo ”Buscando a Nemo”, a pesar de que el pececito tiene una discapacidad él no la tiene en cuenta y se ve capaz de todo.

Pues no he viajado todo lo que me gustaría, pero donde siempre me gusta volver por supuesto es a mi casa, a Medina-Sidonia, que a pesar que no es muy accesible por sus empinadas cuestas, es un pueblo precioso y con muy buena gente además de su estupenda gastronomía, así que por que no recomendarlo.

Disfruto mucho con la comida y me encanta probar cosas nuevas, pero el mejor plato de todos sin ninguna duda es el puchero de mi madre, inigualable.

Pues estoy rodeada de personas admirables así que es muy difícil quedarme con alguna, pero mi madre es una de ellas, es la persona con más fuerza que conozco, siempre está luchando y nunca desfallece, a parte de ser increíble como mujer y amiga.

Un momento perfecto y con quien compartirlo.

Para mí un momento perfecto, amigos,  sol y una copa de vino, no se me ocurre nada mejor.

Con qué odias perder el tiempo?

Con cosas que realmente que no tienen importancia, por eso suelo enfadarme poco, y quedarme siempre con lo bueno.

Cual es tu próximo reto?

Mi reto a largo plazo, aprobar las oposiciones de auxiliar administrativo,  llevo dos años estudiando y a pesar de aprobar en algunas ocasiones, nunca he conseguido plaza, pero se que esto es una carrera de fondo y no de velocidad así que seguiré estudiando hasta conseguir mi objetivo.

Mi reto a corto plazo tiene que ver con el deporte, soy una enamorada de él, así probar todos los deportes adaptados que estén dentro de mis posibilidades, he probado el Padel,  en el  que ya estoy Federada y juego en convocatorias de campeonatos por toda España, también he probado el esquí y es increíble la sensación de libertad y velocidad que siento al practicarlo, y ahora quiero seguir con el ciclismo y el paddel surf.

Qué contenidos te gustaría encontrar en un blog como este? Animarías a mas gente a participar en el? Como?

Pues gente que cuente su historia y que ayude al lector que este pasando por alguna mala situación que nada es para siempre y que hay que luchar, que si no será siempre batalla perdida.

Animaría a todo el mundo, a leer las entrevistas o que se atreviera a contar su historia.

 

No siempre podemos elegir en que queremos ser diferentes

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Existe un video de la Fundación Mehuer que grafica y resume muy claramente, las situaciones por las que pasamos los padres desde el momento que nos enteramos que nuestro hijo padece alguna enfermedad. Es ese “prepararse para ir a la playa” y de pronto, cuando estas llegando, te indican que el camino está cerrado, que debes desviarte hacia la montaña sin nada en la maleta para ello. Momento desconcertante si los hay.

Sin embargo, luego de unos minutos, empiezas a darte que cuenta que también son vacaciones y que se disfrutan igual, siempre y cuando haya voluntad y mucho amor.

Así nos pasó a Aníbal y mi cuando supimos en el quinto mes de embarazo que Luján tenía algún tipo de malformación en el aparato digestivo, y que luego del parto resulto ser tres veces peor de lo que parecía, debiendo ser intervenida quirúrgicamente con 1 kg de peso a menos de 24 horas de nacida y con un porcentaje de sobrevida del 20 %. Mi sueño de vacaciones de playa con un parto normal en la semana 40, se había convertido en la escalada a la montaña más elevada y en la semana 31.

Siempre nos sostuvimos en Dios, nuestra fe y la confianza en Él para poder transitar este nuevo camino a partir de la llegada de nuestra primera hija. Sin embargo, hoy a la distancia, ratifico que además de esa confianza absoluta, la actitud 100% positiva por parte, sobre todo de Aníbal desde el principio, fueron determinantes para que Luján se sintiera acompañada y supiera que valía la pena vivir y librar muchas batallas para conseguir tal fin.

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Los niños prematuros conocen la realidad y el mundo que los rodea y que está más allá de la puerta de neonatología, a través de lo que le transmiten sus padres en las visitas. Es por ese motivo que desde un principio nos propusimos no llorar en ningún momento frente a la incubadora, por más de que llegáramos y con el corazón destrozado la viéramos conectada nuevamente al respirador. Si nosotros queríamos ayudarla a sobrevivir, debíamos darle motivos suficientes para que lo hiciera, y la sonrisa, el aliento y la alegría de sus padres debían ser ese aliciente. Que supiera, aun con 31 semanas, que la vida es hermosa y que había una familia esperándola ansiosamente en casa.

Fueron muchos meses de internación que nos sirvieron para ir madurando la idea que Luján era nuestra hija, pero también un poco hija, hermana y nieta del corazón de muchas otras familias que estaban pendientes de su evolución, que nos acompañaban y que abogaban y rezaban por su recuperación. Esto nos llevó a darnos cuenta también que Luján nos excedía y que ser padres de esta niña prematura con todo el aparato digestivo malformado, con una lesión cerebral y sin diagnóstico, implicaba y nos implicaría un cambio total de vida; y no hablo de un cambio solo para nosotros sino para con la sociedad, tan necesitada de aportes sobre a lo que discapacidad se refiere. Si nosotros queríamos un cambio, debíamos ser de los primeros en dar el paso inicial. Fue así que el primer aporte que hicimos fue crear una guía escrita para ser entregada a los padres de neonatología en el momento del ingreso, donde te dicen que el camino de la playa está cerrado y que hay que cambiar de destino vacacional, a modo de mapa para poder allanarles un poco el camino y endulzarles el mal trago de la noticia, indicándoles por ejemplo las reglas del nuevo lugar en donde entrarían en contacto con sus hijos y con los demás niños en la misma condición, comenzando por cómo realizar un correcto lavado de manos, hasta hablarles también sobre la importancia de transmitir alegría y estar siempre optimistas.

A partir de allí supimos que nuestro nuevo plan era DAR, no solo por Luján, sino por todos y en todo sentido. Aceptamos encantados la misión encomendada y con una sonrisa en el rostro empezamos a tomarle el gusto al bellísimo paisaje de montaña.

Mariana Prado

Pincha a continuación para ver el video al que hago referencia:

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El camino suele ser más enriquecedor y divertido que el destino, entrevista a Manu Heras

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En mimitadalcuadrado hemos recibido un regalo de navidad antes de tiempo. Un regalo muy especial en forma de entrevista. Y es que es un auténtico lujo que esta vez el entrevistado sea Manu Heras. Para los que no le conocéis, Manu es un intrépido viajero que no entiende de obstáculos y limitaciones. Y es que una lesión medular no le ha impedido realizar su sueño de conocer mundo. Sigue viajando por una infinidad de países con su silla de ruedas a bordo de su furgoneta. Leyéndole, realmente te das cuenta de que es un fuera de serie que no para de romper moldes. Sinceramente envidio su valentía a la hora de afrontar la vida. Espero que os guste y que os reporte tanto como a mí.

¡No me voy a cansar de darte las gracias Manu!

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Cuéntanos un poco acerca de ti, ¿Quién es Manu Heras?

Soy un chico de 39 años, de un pueblo del Vallés Oriental (Barcelona), con estudios en turismo.

Me considero una persona abierta y optimista, que le gusta aprovechar al máximo la vida!

Me encanta pasar tiempo en la naturaleza, y buscar mis límites perdiéndome entre sus caminos.

Practicar todo tipo de deportes ¡sí, casi todos los deportes se pueden adaptar!

Me encanta viajar y aventurarme en nuevas experiencias;)

Actualmente dedico la mayoría de mi tiempo a mi pasión por viajar!!

La mayoría de mi tiempo lo hago en mi furgoneta, en la que vivo desde hace más de 5 años.

Bueno, os explico un poco cómo empezó esta aventura… hace 6 años decidí participar en el Working Holiday Visa de Canadá, es un programa que permite a jóvenes de entre 18 a 35 años vivir y trabajar un año en este espectacular país.

Unos meses más tarde compré una furgoneta camperizada en Vancouver y desde entonces vivo viajando entre Canadá, EEUU y México con mi furgo.

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Otra parte de mi tiempo lo paso viajando, rollo mochilero, por todo el mundo, suelo viajar con un presupuesto muy ajustado para poder permitirme esta vida, también porque es la mejor manera de conocer un país, su cultura y sus gentes.

(suelo viajar a países económicos, cocinando con camping gas o comiendo en sitios económicos, acampando o compartiendo habitación en hostales, utilizando transporte público o haciendo dedo, etc…)

Si se presenta la oportunidad de trabajar o hacer voluntariado, mejor que mejor!

Ah! en enero me voy para Sudamérica (esto es una exclusiva! jejje)

En tu vida ¿De qué estás más orgulloso?

De haber seguido mis principios y valores pese a las diferentes etapas de la vida.

Haberme aventurado a viajar en plan mochilero a países en vías de desarrollo sólo y sin rumbo.

Hay muchos países donde nada es accesible para alguien que se desplaza en silla de ruedas.

– Baños estrechos e incluso con escaleras, donde tienes que transferirte al suelo antes de llegar al w.c o a la ducha.

– Sin aceras o con aceras estrechas y/o con agujeros, toca ir por la carretera, muchas veces entre los coches

– Transporte público sin rampas o elevadores, donde tienes que subir las escaleras sentado o que alguien te ayude.

– Hostales o pensiones con escaleras o con puertas muy estrechas, etc

Por eso y porque me gusta la aventura siempre llevo mi tienda de campaña para poderla plantar donde sea. He dormido en playas, en la calle en iglesias, en casa de desconocidos, etc

Para mi viajar de este modo, es realmente viajar, estas expuesto al mundo y llegas a conectar con la gente y ver la realidad de ese país!

Te arrepientes de algo?

De no haber hecho algunas cosas antes (como por ejemplo ir a la universidad o viajar fuera de mi zona de confort) … aunque como dice el dicho, más vale tarde que nunca;)

El momento negativo más impactante en tu vida ha sido…. ¿Qué pasó? ¿Cómo te marcó?

Más de uno podría entrar aquí… pero vamos a centrarnos en el accidente de tráfico que sufrí en 1997, provocándome una lesión medular completa a nivel dorsal 4.

Fue un golpe muy duro para mi y para mi familia.

Tenía 18 años, empezaba a salir más y ser más independiente, y de golpe..todo cambia.. pierdes todo eso..tu independencia, tu movilidad, tu intimidad, tu camino..

En unos segundos te cambia la vida, y prácticamente tienes que empezar de cero, han cambiado casi todas las reglas del juego y ahora toca reaprender casi todo (a vestirse, ir al baño, posicionamientos, a desplazarte (a partir de ahora en una silla de ruedas) y sobretodo ha aceptarte!

Algo tan simple de explicar y tan complejo de vivir!

Inevitablemente las secuelas del accidente lo harán de por vida, acostumbrarse a la mirada de la gente, los prejuicios, los tu no puedes, los NO es accesible.. es una de las cosas más difícil al principio. No es nada fácil, pero con el tiempo me curtí y no dejé que esto me impidiera avanzar.

Cómo has superado la adversidad que te ha puesto la vida?

Lo superé con una actitud positiva y centrándome en lo que PUEDO hacer en vez de en lo que no puedo. ..y muy importante! dejando el pasado atrás!

Qué papel han jugado los que te rodean?

El papel de mi familia fue fundamental, tenerlas cerca y poder respaldarse en ellas me dio la fuerza y seguridad para poder afrontar la vida hoy en día.

Te sigue afectando a día de hoy? ¿Cómo?

No, hace muchos años que acepté mi condición física y decidí que el ir en silla de ruedas no me iba a impedir vivir una vida plena y realizar mis sueños.

Qué crees que les hace falta a muchas personas para encarar la vida con más optimismo?

Centrarse en hacer aquello que les llena, ser realistas y valorar lo que tienen, ya sea inmaterial o material, ya que hay muchas personas que tienen menos oportunidades o incluso no tiene para vivir.

Qué consejo nos darías?

Que se motiven!! que lo intenten!! que paso a paso se llega muy lejos, y si no se llega al final, no pasa nada! El camino suele ser más enriquecedor y divertido que el destino:)

Te has sentido alguna vez discriminado?

Sí, muchas, en una sociedad como la nuestra no es difícil sentirse discriminado, nos han enseñado a etiquetar y ver las discapacidades, en vez de las capacidades.

Para muchas personas, alguien que va en silla de ruedas, es un pobrecito/a, no es normal, es inválido.. Sí, es triste! porque esta mirada hace que las personas se sientan menos integradas y más discapacitadas!

Por suerte los términos están cambiando, y la mirada (aunque más lentamente) de la gran parte de la sociedad también.

Es curioso, porque no recuerdo haberme sentido discriminado en Canadá, la mirada de la sociedad es más inclusiva.

Cómo reaccionaste?

De diferentes maneras, al principio con impotencia e incredulidad, ahora por lo general con más indiferencia y argumentando, si hace falta, que la discriminación no tiene cabida en un mundo tan diverso.

Qué te hubiera gustado hacer y sabes que ya no podrás? ¿Qué te genera ansiedad? ¿Cómo lo afrontas?

Hay muchas cosas que me hubiera gustado hacer, pero he sabido encontrar nuevos objetivos y diferentes maneras de llegar para no sentirme frustrado.

Así que intento hacer lo que me gusta siempre que puedo

Estoy haciendo más que nunca! la vida hay que vivirla ahora y no esperar al mañana.

Cómo valoras a la sociedad en la que vivimos?

Voy a ser un poco critico..Veo a una gran parte de nuestra sociedad cada vez más individualista, egoísta, impaciente…

Es un tópico, pero estamos en una sociedad super consumista, es insostenible que tengamos que tener y hacer todo lo que los demás hacen para sentirnos realizados y felices. Aún teniendo todo creo que muchas personas sienten un vacío porque nunca llegan a tener o hacer suficiente…

 Quizás yo tengo esta visión porque estoy un poco en el otro extremo, cada día necesito menos cosas materiales y dependo de menos cosas para ser feliz.

Intento vivir de forma más minimalista y no gastar mucho más de lo que necesito para vivir. Hago esto sobretodo por principios (respeto al medio ambiente, conciencia social, empatía…)

Qué nos falta para que la consideres mejor?

Una sociedad con más empatía, altruista, más respetuosa, coherente y responsable.

Si supieras que mañana es tu último día de vida, ¿Qué harías? ¿Cómo lo pasarías?

Pasar el día con mi familia, ya que últimamente estos años he pasado más tiempo viajando que con ellas.

Un libro, una película, un sitio, un plato, alguien a quien admiras

Algún libro de aventuras que de pequeño ayudó a estimular mi espíritu aventurero: la vuelta al mundo en 80 días o viaje al centro de la tierra.

El indomable Will Hunting.

Ufff! hay tantos sitios.. un bosque muy lejos de la civilización por ejemplo.

Canelones.

Mis padres y mi hermana Sonia por la entereza y la fuerza que han demostrado siempre.

Un momento perfecto y con quien compartirlo

Una tarde en casa jugando al parchís con mi madre.

 

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¿Qué supondría ser padre?

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La verdad es que antes del tsunami nunca me había planteado seriamente la idea de ser padre. Estaba tan centrado en disfrutar intensamente del día a día que ni se me pasaba por la cabeza. Bien, pues de eso hace ya diez años. Es curioso que empieces a pensar en la paternidad después que te suceda algo así. Y que lo tengas que hacer con unos condicionantes añadidos con los que antes no contabas. ¿Por qué ahora? Esta sociedad lo vende como el único y siguiente paso hacia tu felicidad, puede ser el factor de la edad el que provoque que me diga a mí mismo que si me lo planteo ha de ser ahora o simplemente será porqué tengo ganas de lanzarme a vivir una nueva experiencia.

Dicen que ser padre te cambia la vida, que cambian tus prioridades. Eso al menos es lo que me llega de los padres de mi entorno. Siempre se ha dicho que ser madre o padre no es una tarea fácil, la pregunta que me hago es: ¿cuánto más se complica teniendo una discapacidad?.

Durante estos últimos años se ha ido produciendo una lucha interna cada vez que este tema ha aflorado en mi cabeza, ganaban más las voces negativas. Esas que me formulaban preguntas que parecían aterradoras. ¿Cómo vas a tener un hijo si no le podrás coger en brazos? ¿Cómo te las apañarías para cambiarle el pañal, bañarle o vestirle? ¿Cómo saldrías corriendo detrás suyo? ¿Cómo se lo vas a contar cuando crezca y note algo diferente en ti? Etc. He pasado por épocas de llegar a infravalorarme y cuestionarme tanto a mí mismo que posiblemente he estado descartando algo que me apetecía vivir. Me parece que esas voces no se van a callar y siempre van a estar ahí.

Al fin y al cabo, no son más que los miedos a los que me sigo enfrentando cada día. Miedos a no poder desempeñar ciertas actividades o sentirme vulnerable. Son ese tipo de mensajes que estoy aprendiendo a ignorar. Pero supongo que estos monstruos se hacen mucho más grandes porque el plantearte ser padre son palabras mayores. Es una gran responsabilidad. Si se diese el caso, ya no importarían los obstáculos y no habría más opción que hacerlo bien. ¿Pero qué es hacerlo bien? Cada persona lo afrontará a su manera, esto depende de mil circunstancias. Si das todo lo que tienes, ¿qué puede salir mal? Y entonces me pregunto si mis miedos son realmente tan distintos a los de los demás.

Lo fácil sería plantearlo desde los múltiples inconvenientes añadidos y acabar descartándolo, pero quiero hacerlo de una forma diferente y poner por delante todo lo bueno que me traería esta nueva etapa en mi vida. Si quiero ser honesto conmigo y con todo el camino que llevo recorrido, lo tengo que enfocar desde la normalidad y no desde la discapacidad.

Es en estos momentos cuando te cuestionas acerca de la paternidad que, inevitablemente, haces un recorrido visualizando la figura de los padres que he ido conociendo. Empezando por el mío que tanto me ha aportado. Alguien tan distinto a mí que me llenó de cariño pero que no dejaba de ponerme las pilas cada vez que hacía falta. Y en paralelo el papel más comprensivo que jugaba mi abuelo. ¿Hubiera cambiado algo si ellos hubieran tenido algún tipo de discapacidad? La verdad es que estoy seguro de que no.

Y entonces cuando tenía quince años llegó un bebé a casa que llenó aún más si cabe nuestras vidas. Mi hermana pequeña fue un subidón para toda la familia. Esos años pude experimentar muy de cerca lo que representa cuidar de un bebé y también lo puedo tener como referencia.

Otro momento muy significativo de mi vida está también vinculado con la llegada al mundo de otro niño. Fue cuando me propusieron ser padrino, a los años de pasar el tsunami. En el momento que te dicen que te escogen a ti para jugar el rol de padre si a ellos les pasará algo me llenó de emoción. ¿Qué habrían visto en mi?

En estos últimos años, lo que me ha tocado más de cerca ha sido el goteo incesante de bebés que han llegado a los hogares de las parejas que me rodean. Cada vez te fijas más en todos los detalles y la forma de actuar de los padres. Me intento imaginar en esas situaciones ¿Cómo sería yo jugando ese papel?

Quizás tenga dificultades para hacer ciertas cosas que ‘tradicionalmente’ hacen otros padres sin pensar. Quiero creer que, como en tantos otros aspectos, con paciencia, imaginación y ayuda de mi pareja me iría adaptando y llegaría el momento en que podría con todo lo que viniese.

Para mi representaría un nuevo gran salto al vacío. Representaría aprender más que nunca. Seguro que me encontraría con cosas que no esperaba. Seguro que la vida se reduciría a instantes de los que disfrutar. Con certeza, todo superaría mis expectativas. Y es que seguramente ser padre implica mucho más que tener un hijo, es algo que te transforma como persona y define un nuevo punto de partida.

Lo que tengo claro es que ahora si me doy la licencia de imaginar con ilusión cómo encajaría este cambio en mi vida. Sin duda sería positivo.

Aquí os dejo un video que demuestra que todos los miedos, incertidumbres e indecisiones tienen que desaparecer cuando hay alguien que te necesita.

 

Convertir un problema en una oportunidad, entrevista a Jorge Bastida

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Desde el momento en el que le vi en aquella estación, me di cuenta de que Jorge es de esas personas carismáticas que transmiten una energía especial que se contagia y te pone las pilas. Y esa misma tarde me dije, hoy he tenido suerte por la persona que voy a conocer. Encantador y muy cercano, me fue cautivando con su forma de ser.

Un breve paseo por la calle principal de su pueblo de adopción bastó para hacerme a la idea de lo popular y querido que es Jorge. Nos parábamos cada dos por tres porque no dejaban de saludarle. Y al poco de sentarnos a tomar un café y poder empezar a hablar con él, entendí el motivo. Es una persona extremadamente generosa, y generosa no con palabras sino con hechos. Es de los que está dispuesto siempre a echar una mano de forma desinteresada a los que le rodean y que se embarca en los proyectos que le propongan. Como diría el bueno de Lalo Alzueta en el argot baloncestístico, ¡Pero a este tío quién le para¡.

En el rato que estuvimos hablando me contó más en detalle su historia de superación. Mejor dicho, su historia de vida. La suya y la de su familia. Me abrumó su naturalidad y su fortaleza mental en la forma de afrontarlo. A todo le pone una gran dosis de buen humor, que también forma parte de sus constantes vitales. Reconforta mucho pasar un rato y conversar con alguien que impregna tanta positividad y buen rollo. Jorge, eres muy grande!

Es un placer que desde entonces me considere entre su grupo de “amigos”.

Espero que os guste la entrevista y os animo a comprar su último libro solidario. Seguro que nos aportará mucho, lo se por que… ¡Yo ya lo tengo!

Bastida

Cuéntanos un poco acerca de ti, ¿Quién es Jorge Bastida?

Tengo 65 años, felizmente casado desde hace 40 años con una maravillosa mujer que me ha dado una hija y un hijo sensacionales, y éstos nos han dado 4 nietas encantadoras. Hasta los 43 años trabajé en el mundo de la banca. Diagnosticado de esclerosis múltiple desde los 35 años, me dedico actualmente a mi afición inédita hasta ese momento, la escritura. Publicados dos libros: “Dios existe … soy yo” y “¿Quién eres?”. Y actualmente: “Levántate y vive” presentado el 7/11/2018. He convertido lo que en un principio era un problema en una oportunidad. Y las oportunidades se deben aprovechar.

En tu vida ¿De qué estás más orgulloso? ¿Te arrepientes de algo?

Estoy muy orgulloso de la familia que hemos formado mi mujer y yo. No me arrepiento de nada, lo hecho, hecho está.

El momento negativo más impactante en tu vida ha sido…. ¿Qué pasó? ¿Cómo te marcó?

Cuando a mi hija le diagnosticaron, hace 6 años, la misma enfermedad. ¡Claro que me marcó! Me sentí culpable sin serlo.

Cómo has superado la adversidad que te ha puesto la vida? ¿Qué papel han jugado los que te rodean? ¿Te sigue afectando a día de hoy? ¿Cómo?

Los que me rodean han tenido un papel fundamental. No me afecta la adversidad derivada de la enfermedad porque vivo convencido de un principio fundamental: La vida no es lo que nos ocurre sino lo que nosotros hacemos con lo que nos ocurre.

Qué crees que les hace falta a muchas personas para encarar la vida con más optimismo? ¿Qué consejo nos darías?

Hace falta tener objetivos y proyectos factibles, vivir cada día con la intensidad que se merece cada instante de nuestra vida y anteponer las emociones a los sentidos.

 Te has sentido alguna vez discriminado? ¿Cómo reaccionaste?

SÍ, me he sentido discriminado varias veces. He reaccionado con el orgullo de sentirme mejor que los discriminadores.

Qué te hubiera gustado hacer y sabes que ya no podrás? ¿Qué te genera ansiedad? ¿Cómo lo afrontas?

A mi edad ya he hecho todo cuanto me habría gustado hacer, quizás no pueda repetir alguna de ellas, pero podré crear nuevas experiencias satisfactorias.

Cómo valoras a la sociedad en la que vivimos? ¿Qué nos falta para que la consideres mejor?

La sociedad actual está en su peor momento desde que yo tengo memoria histórica, materialista, corrupta, ideológicamente excluyente… Para mejorar la sociedad actual hay que empezar por ser mejores nosotros mismos y transmitir valores que no se debieron perder a las generaciones que marcarán la pauta en el futuro.

Si supieras que mañana es tu último día de vida, ¿Qué harías? ¿Cómo lo pasarías?

Nada especial, como un día más, precisamente como si ni supiera que es el último. Quizá me iría a dormir un poco más tarde.

Un libro, una película, un sitio, un plato, alguien a quien admiras

Libro: En defensa de la felicidad. Película: 100 metros. Sitio: mi casa. Plato: calamares rellenos. Admiro a: Luis Bassat

Un momento perfecto y con quien compartirlo

Cualquier momento con “el amigo”.

Sigue el Blog de Jorge Bastida en:  www.sonrisasforever.es

La familia que se escoge por Linda Duran

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¡Uf! Qué difícil es ponerse delante de un folio en blanco, y rascar en mis recuerdos de la enfermedad de Sergio.

Me presento, soy Linda. Hace diez años era la pareja de Sergio y hoy presumo de poder contar con Sergio como aquella familia que se escoge.

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Sergio hace tiempo me preguntó “¿por qué no escribes en mi blog? Así tal vez puedas ayudar a personas que estén pasando por una situación difícil”. La verdad no sé si mi relato puede ayudar, porque no soy un gran ejemplo… mirando atrás, creo que pude hacerlo mucho mejor. Tampoco pienso que en estas situaciones haya una manera más fácil de sobrellevarlo: se vive como cada uno puede; ninguna manera es más correcta que otra, incluso si sales corriendo ‘está bien’.

En mi caso, recuerdo una primera fase de negación absoluta. No podía creer lo que le estaba pasando a Sergio: solo tenía veinti-todos, deportista, asiduo al Gym, se cuidaba mucho (es un presumido), con padres médicos, el viernes anterior habíamos estado en la graduación de su MBA (presencial 100 % y entregando todos los trabajos) … no era el perfil de persona que yo pensaba que se ponía enfermo, y menos de una enfermedad que aún a día de hoy no sé ni pronunciar. Me sentí como en una película, pero no en aquella que yo había imaginado. No quería hacer muchas preguntas: mejor no saber y seguir sonriendo, animándole con cada avance, centrarme en distraerle sin pensar demasiado.

Supuso algunos cambios en mi vida: dejé mi trabajo (con más de 40 días de vacaciones al año), cambié de ciudad para poder estar en Barcelona junto a él, y comencé un master.  Parece mentira pero la presión de estudiar conseguía abstraerme y me servía para coger fuerzas. Resultaba cómodo que en el Master nadie sabía lo que me estaba pasando. Mejor, así no hacían preguntas.

Una de las anécdotas más tristes fue su primera crisis. Se me ponen los pelos de punta cada vez que pienso en aquel día.  La contaré por encima, porque como dijo Raúl en su post “hay momentos que prefiero que sigan siendo solo míos”.  Por suerte no estaba sola: fue en pleno Paseo de Gracia, dentro de un coche, Mara, Curro, Sergio y yo, camino de Tarragona. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Cómo se reacciona ante una crisis? ¿Cómo puedo ayudarte Sergio? ¿He hecho algo que la ha provocado? ¿Es culpa mía? Abracé a Sergio como pude, bien fuerte, pensando que así pasarían… Mara bajó del coche y pidió al taxi de delante que por favor nos guiara al Hospital Clínic: ni siquiera podíamos pensar como conducir aquellas cinco calles. Yo intentaba llamar a los padres de Sergio para avisarles, y me dijeran, como padres y como médicos, que podía hacer, pero no era capaz ni de desbloquear el móvil (ojalá hace 10 años hubiera habido I-phones con reconocimiento facial). Yo, como el móvil, me bloquee  aunque finalmente llegamos al clínico y pudieron atenderle.

Sergio (una vez más) me lo puso fácil. Su actitud positiva (quizá forzada) hizo todo mucho más sencillo. Nos daba una lección cada día. Muchas veces era él quien me daba el empujón que necesitaba para continuar. GRACIAS. Siempre he creído que un porcentaje de su cura fue gracias a que intentábamos no venirnos abajo nunca y reírnos a pesar de estar rotos por dentro. Su padre siempre tenía preparado un buen vino en la bodega (así me acostumbré al buen vino), su madre una cerveza bien fresquita (el agua no cura), Sergio buscaba un buen restaurante (aunque tuviéramos que cortarle el filete), o una escapada aunque fuera a la pata coja…  Sus padres nunca se cansaban de tirar de la cuerda. Son increíbles.

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Como en la foto, fuimos las patas de una mesa. Sin cada una de ellas no hubiera sido posible sostenerse para ganar esta batalla. Fuimos un gran equipo, pero sobre todo Sergio que  luchaba contra la enfermedad y también por intentar ponérnoslo más fácil a todos.

Además de dar las gracias a Sergio, a su familia, tengo mucho que agradecer a nuestros amigos. No se lo puse fácil. Me cerré en banda a hablar de lo que estaba pasando. No cogía el teléfono a nadie.  Pero ellos ahí estaban, sin hacer preguntas: mis compañeras de piso me esperaban cuando llegaba a casa con un vino y un surtido de quesos. La madre de Mara con su tarta de queso y sus oraciones. Los ‘Xavi’s con paseos culturales por Barcelona. ‘Litos’ contándome sus ‘burcheos’. Zissa con su sopa de tomate y un abrazo. Claudia dejándome llorar, Carlos preparándome un buen desayuno. Mi familia respetando mi espacio y todos los amigos de Reus celebrando la Eurocopa acordándose de Sergio.

FOTO 3.JPGMe quedo con esta foto.  Me quedo con los buenos recuerdos, con las risas, los viajes, las barbacoas. Claro que hay malas experiencias, tropiezos,  pero sirven  para valorar las pequeñas cosas. Yo creo que sí fuimos  leones.

Linda Durán

Fotografía portada: Captura de pantalla 2018-10-01 a las 19.11.33.png

Cómo enfrentarse a un viaje en solitario

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He sido un apasionado de los viajes toda la vida. Visitar otros países y conocer otras culturas siempre me ha fascinado. El hecho de haber vivido en el extranjero y haber viajado bastante me ha brindado la oportunidad de conocer a mucha gente y tener la suerte de hacer grandes amistades que a día de hoy aún conservo como oro en paño.

Una de estas amistades para toda la vida se cruzó en mi camino hace muchos años en el entorno laboral y no fue en un viaje precisamente. En Barcelona, la empresa para la que estaba trabajando estaba inmersa en procesos de traspaso de varios departamentos a otras sedes de Europa del Este y Asia. Por este motivo se desplazaron a Barcelona un grupo de empleados de la India durante unos meses.

Y un día antes de lo programado, allí estaba ese chico tan diferente al resto de ese grupo. Tan extrovertido, tan imaginativo, con puntos de un humor genial, tan adaptado desde el primer momento a la cultura española. Se veía a la legua que era especial. En poquísimo tiempo ya chapurreaba castellano para que el acercamiento fuera aún mayor. Allí estaba mi amigo de Bangalore, Vikram. Cuánto nos divertimos con él. El hecho de pasar muchas horas juntos dentro y fuera de la oficina hizo que se forjara una gran amistad en muy poco tiempo.

Era mi segundo año en Madrid cuando recibí su invitación de boda. Que alguien te invite a su boda por lo general te hace ilusión. Pero cuando es alguien al que no ves desde hace mucho tiempo y que se acuerde de ti para un momento tan importante en su vida, es emocionante.

Era un poco una locura. Pero la vida está para hacer este tipo de cosas. Significaba una gran oportunidad que no podía dejar escapar. Cuantas veces en mi vida iba a tener la posibilidad de asistir a una boda en la India. Esta proposición indecente parecía llegarme en el momento perfecto. En ese instante de empezar a sentirte con las fuerzas necesarias y no poder rechazarlo. Sabía que no me dejaría indiferente y que los esfuerzos me iban a recompensar. No imaginé que me iba a ofrecer tanto a cambio. Iba a ser un viaje necesario y regenerador en todos los sentidos.

Me permitió romper mi rutina que es tan necesario. Además, no tenía plan de vacaciones para ese año. Pero claro, no pensareis que iría a la India sólo para la boda. Tenía que sacar aún más partido a ese viaje. Y aprovechando que en la India no había estado nunca, me plantee unos días de pequeño recorrido antes de la boda. El plan era recorrer y conocer el máximo del Sur de la India y acabar en ese pueblecito perdido de la mano de dios en Bangalore donde se celebraba el evento. Para sacar el máximo partido había contratado conductor para las primeras etapas. Las siguientes y largas rutas entre cada parada las hice en trenes nocturnos. El punto de partida fue Chennai, recorrí la costa de Tamil Nadu hasta Mahaballipuram, seguir el viaje hasta Pondicherry, antigua colonia francesa. Dejé atrás el océano índico hasta llegar a Tanjore. Supuso un cambio de escenario de tierras más áridas a la plena jungla. Habiendo cruzado todo el sur de la India, llegué a Cochín. Ese era el punto de encuentro con otra ex compañera de trabajo en aquella época y amiga también de Vikram. Juntos hicimos un trayecto por los backwaters haciendo noche en una barcaza arrocera. Y posteriormente sin escalas directos en tren a las fascinantes playas de Goa. De ahí volamos hasta Bangalore donde se celebraba la boda.

Hasta ahí llegaba el viaje planificado con la agencia de Madrid. A partir de entonces, Vikram nos lo había organizado para pasar noche en Bangalore capital y nos indicó como llegar al centro de la región. Y es que las ceremonias (si, las ceremonias, porque las inacabables bodas en la India duran varios días) eran en los pueblos natales de Vikram y su mujer que estaban en la provincia de Bangalore, a 4 horas por carretera de la capital.

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Suponía hacer gran parte del viaje sólo. A un país muy lejano y que a priori, te puede producir inseguridad por muchos motivos. Eso en ningún momento me tiró para atrás sino todo lo contrario. Viajar sólo tiene sus ventajas y las quería exprimir. Siempre que he viajado sólo he aprendido mucho. Todo es más intenso y más constructivo. Era una ocasión para conocerme más a mí mismo en ese momento. Para ver en qué punto seguían mis miedos y para al mismo tiempo sorprenderme. Ese paréntesis te da un espacio para reflexionar sobre tu vida desde otra perspectiva distinta. Y lo más importante me iba a exigir porque no iba a tener a ningún intermediario. No iba a tener otra que lanzarme a interactuar si quería cualquier cosa. Un reto en toda regla.

Recuerdo verme en aquella habitación de hotel de Chennai mirando por la ventana a la inmensidad y el caos de la gran ciudad, y decirme ¡vamos allá!

No es mi intención en este post hacer ni de guía turístico ni narrar la cantidad de maravillas que me encontré a lo largo del viaje. Más que nada porqué se convertiría en inacabable y podríamos estarnos hasta las mil. Y supongo que en este blog se espera más el cómo afronté la infinidad de dificultades que se ponían por delante. Y la verdad que por encima de todo estaba lo mucho que intentaba disfrutar del viaje. Dedicaba mucho tiempo a sentir, a oler, a escuchar, explorar, a empaparme del ambiente y de lo que la gente me transmitía. Me paraba y observaba a la gente imaginando cómo era el ritmo de vida allí. Dentro de lo posible me planteé vivir cada etapa sin prisas, sacando partido de cada paseo, de cada momento, de cada parada, de todo lo que me ofrecían aquellos lugares. Soy una persona de memoria fotográfica y el carrete que conservo de la India en mi cabeza es interminable. Eso pasó por encima de todos los momentos de agobio que requerían más esfuerzo.

Dicho esto, no voy a obviar la cantidad de obstáculos, impedimentos y apuros por los que pasé. Lo cierto es que la primera parte del viaje fue la más cómoda entre comillas. Me refiero a que todos los transportes y alojamientos estaban contratados y no me tenía que preocupar de nada en ese aspecto. Pero si en todo el resto. Y dentro de ese resto, no sabría por dónde empezar a contar las innumerables dificultades a las que me enfrenté. Sabía muy bien que por mucho que planificara, los imprevistos no dejarían de aparecer.

Si en esa primera parte del viaje no visité más de veinte templos, no visité ninguno. Para entrar en los templos hay que hacerlo descalzo. Recuerdo el suplicio que significaba quitarme el calzado y la férula sin ni siquiera sitio para sentarme en muchas ocasiones. El bullicio de la gente lo hacía aún más incómodo. El moverme por dentro de cada templo sin la ayuda de la férula y sin calzado tampoco fue fácil, mucho menos apañármelas para subir y bajar aquellas escaleras. Recuerdo muchos de aquellos momentos como realmente incómodos. Podía haberme quedado fuera pero no había viajado hasta la India para quedarme a las puertas y no poder disfrutarlos desde dentro.

Por muchas precauciones que mantengas con la comida y beber agua embotellada, tienes todos los números de pillar la famosa diarrea del viajero. Y te suelen durar varios días y el viaje no paraba. En más de una ocasión fue complicado encontrar sitios decentes y medianamente higiénicos para hacer frente a sus consecuencias. Creedme que la agilidad y la movilidad de tu cuerpo te da un plus en este sentido. Hasta ahí puedo leer que no pretendo resultar escatológico.

Cuando te adentras en pueblos pequeños, alejados de las grandes ciudades, las condiciones y la higiene brillan por su ausencia. Estuve en habitaciones donde daba gracias de llevar una funda para cubrir lo que se podía llamar colchón y donde los baños eran literalmente un grifo de agua fría con un cubo. Os hacéis una idea de cómo puede apañármelas para ducharme con una mano, ahora lo pienso y ni yo me lo explico. Recuerdo en algún momento reírme de mí mismo en alguna de aquellas situaciones que acabaron resultando realmente cómicas.

El encaramarse a las literas elevadas de los trenes de esas supuestas primeras clases, el cargar con la maleta en determinados trayectos largos de autobuses llenos hasta bandera, el no poder sentarte en el suelo con facilidad para comer…Y así una multitud de escollos que ya de por sí suponen un inconveniente para todo el mundo. Para mí siempre lo eran un poco más. Al final te quedas con el viaje en su conjunto en el que las dificultades a las que te enfrentas y superas forman parte del mismo.

La ceremonia fue el broche de oro. Fue un privilegio estar presente en un evento tan tradicional alejado de rutas turísticas programadas. No nos queríamos perder ningún detalle. Desde el colorido de los vestidos a cada una de las tradiciones tan diferentes a las nuestras. Fueron varios días seguidos de presentaciones de la pareja en sociedad en sus localidades natales. El mezclarme con la familia y amigos hace que lo vivas de forma aún más cercana. Que te expliquen todo desde dentro no tiene precio. No nos dejaron solos ni un instante. Recuerdo llegar a la casa del novio después de la primera gran ceremonia. La sensación extraña de sentir que en ningún momento me miraban raro. Todo era gentilidad y tener la sensación de que se desviven por ti. Eres su invitado en mayúsculas.

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Como en todos los sitios lo que los hace especiales son las personas. Y la India no iba a ser menos. Seguro que hay todo tipo de gente. Más en un país en que muchas zonas viven del turismo y al extranjero lo ven cómo fuente de ingresos. O por su conocido carácter rudo. Pero quiero basarme en mis sensaciones. Yo me encontré con gente encantadora. No sé si es porqué tuve suerte, porqué en muchos tramos del viaje te alejas de los núcleos más turísticos y te adentras en remotos pueblos o porque ya conoces a alguien y su familia y amigos te arropan. Gente muy afable, que te ayuda con tu viaje y que comparte sin esperar nada a cambio.

Y en este sentido se produjeron varios episodios que me marcaron y con los que me quedo. En más de una ocasión, que recuerde en este momento, un turista local de otra región de la India en el bar de un hotel, un guía en Cochín y otra persona asaltándome por las calles de Bangalore. Al ver mis dificultades de movilidad, se pararon para recomendarme tratamientos de medicina tradicional local, más conocida como Ayurveda. De cada uno de ellos me llevé apuntado en un papel el nombre de un centro, de un especialista o de un método propuesto para mi caso. Al rato te paras a pensar y dices, cómo es posible que gente que no te conoce de nada se preocupe así de mí y te intente ayudar. Es para reflexionar.

Están esos tópicos que dicen que “la India no deja a nadie indiferente” o que “a la India la amas o la odias”. Supongo que las opiniones pueden ser mil debido a los diferentes condicionantes del viaje. Solo puedo decir que a mí me fascinó quizás porqué fui a dejarme sorprender. Ese viaje significó el demostrarme a mí mismo que podía volver a viajar por mi cuenta. Había recuperado una de mis pasiones. Creo que siempre le deberé algo a la India.