Bienvenido 2019, llega el cambio

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Iniciamos un nuevo año en mimitadalcuadrado que deseo esté lleno de ilusión, oportunidades, emociones, inclusión, sueños, humor, talento, aprendizajes… y de muchos propósitos de cambio. Seguro que todos os planteáis cambiar algo de vuestra vida a nivel personal o profesional y no dejáis de preguntaros si queréis seguir igual. Pero llega el lunes por la mañana e iniciamos la misma rutina de siempre. No estamos a gusto con muchas cosas y desmotivados con muchas otras, pero no hacemos nada por cambiar. Me incluyo en este grupo. Ese miedo a lo que no conocemos nos paraliza y hace que no sintamos la suficiente motivación y no nos deja tener la mente abierta para encontrar la manera de hacerlo.

Si os fijáis no he mencionado la palabra discapacidad. ¿Lo debo concebir como un añadido? En realidad, prefiero enfocarlo de la misma manera porque todos tenemos nuestras limitaciones. Todos tenemos nuestros propósitos de cambio. Por eso, desde mimitadalcuadrado vamos a plantear la entrada a este año nuevo como una nueva oportunidad abierta al cambio. Para mí si ha de suponer un año de cambios. De dar más saltos. De llegar a estados nuevos. De cambios que lleguen para quedarse.

Y para hacernos reflexionar sobre este tema, hemos querido rescatar El Cambio (The Shift). Un documental – película en el que el Dr. Wayne Dyer explora el viaje espiritual que hacemos en la segunda mitad de nuestra vida, cuando cambian nuestros valores, y buscamos un propósito que dé sentido a nuestra existencia y nos aporte una contribución única y personal al mundo. Así de entrada suena muy místico, lo sé. Os animo a que os quedéis con la exposición de ideas sobre el sentido de la vida que el Dr. Dyer relata de una forma muy humana, las relaciones entre las personas y la siempre presente posibilidad de que todo puede adquirir un significado.

El mismo Dr. Dyer nos hace de guía en una película en la que además descubriremos tres historias diferentes acerca del cambio. Son historias donde sus protagonistas han perdido el rumbo de sus sueños y se sienten vacíos en sus vidas. Las historias se desarrollan en un idílico complejo de vacaciones al que, por diferentes motivos, llegan todos estos personajes y también el Dr. Dyer con el equipo de filmación de uno de sus reportajes. Es uno de los muchos legados que nos deja Wyne Dyer que falleció en agosto de 2015. No había oído hablar de él antes y me ha dado la sensación de ser una persona muy cercana que intentó inspirar de forma generosa a partir de sus ideas siempre respetando a los que no pensaban igual.

La propuesta de cambio del Dr. Dyer cómo yo la quiero entender implica de entrada soltar lastre. Desprenderse de todo lo que compone lo que él llama la «mañana» para pasar a la «tarde de la vida», donde todo tiene más sentido y nos encontraremos más a gusto con nosotros mismos. El Dr. Dyer afirma que “No podemos vivir el atardecer de la vida con el mismo programa que la mañana, pues lo que en la mañana era mucho, en el atardecer será poco, y lo que en la mañana era verdadero, en la tarde será falso.”

Y todo esto supone dejar de construir en base al ego. De algún modo nos invita a apartarnos de lo que la sociedad nos ha enseñado desde pequeños, donde se promueve el logro y la acumulación. Nos intenta hacer ver que no somos ni nuestro trabajo ni nuestras riquezas. Que no somos nuestra reputación ni lo que los demás piensen de nosotros. Cada uno es libre de pensar lo que quiera y no debería afectar a tu forma de vida. Que no tenemos que ser perfectos o como la sociedad nos exige. No es necesario para ser feliz.

Es un planteamiento bastante drástico, pero en su cierta medida con sentido y aprovechable. Quiero interpretarlo cómo un ejercicio de enfocarnos más en nuestro interior, en centrarnos más en cómo somos sin ponernos etiquetas ni ponérselas a los demás. Lo importante no es lo que pasa en el exterior, es lo que pasa en nuestro interior. Es donde debe estar nuestra fortaleza.

Con cuarenta tacos no sé si estoy en la segunda mitad de mi vida, la que el Dr. Dyer llama el atardecer. Quiero creer que eso de llegar al atardecer de la vida es una cuestión de sensaciones más que de edad. Al mismo tiempo e inevitablemente también este enfoque me ha hecho preguntarme a mí mismo cuál es mi propósito en la vida, si es que lo tengo.

Lo que si tengo claro es que voy a escucharme más a mí mismo y sin juzgarme a la hora de tomar decisiones. Quiero creer que es ahí donde residen mis verdaderos sueños. Este va a ser mi principal cambio. No voy a hacer caso de ese “ego” que me haría regirme por esa parte perfeccionista que me diría que “lo normal” es hacer una u otra cosa. Quiero actuar más libre de interferencias. Seguro es la mejor manera de encarar mi vida hacía mi propósito. Y el momento es ahora y quiero saborearlo de forma consciente. Debo estar aquí en este momento y no dejar que mi mente se vaya a otro lugar. Recuerdo lo que decía el bueno de Manu Heras de disfrutar del camino. Por muchas metas que me ponga, voy a disfrutar del camino.

También me quedo con su idea de que para buscar tu ideal de futuro tienes que volver a los orígenes. Hay que buscar ese momento inicial donde aún no habías empezado a hacer todo lo que te ha distraído y te ha apartado de ti mismo. Es de ahí de donde ha de partir ese propósito de cambio para que se haga efectivo y no se quede en agua de borrajas. La verdad es que me ha dado mucho que pensar y me ha invitado a darme una vuelta por mi juventud para retomar lo que me impulsaba en ese momento. Me quedo con la afirmación del Dr. Dyer que más me ha impactado, “No atraes lo que quieres, atraes lo que eres”.

Desde este blog, en este primer post de 2019, planteamos “El cambio” cómo una película para reflexionar. Hará que nos planteemos si estamos donde queremos estar, si vivimos de verdad o estamos dejando escapar nuestros sueños y felicidad. Y nos mostrará que todo puede recobrar significado si hacemos por conseguir el anhelado cambio.

Sergio Elucam

 

 

 

Mimitadalcuadrado se tiñe de rosa

rosa3.jpgEn el Día Mundial de la Lucha Contra el cáncer de mama, queremos sumarnos al rosa con el objetivo de crear conciencia, promover los controles y la autoexploración así como la investigación para avanzar en su curación.

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Irene Maculé: Lo recuerdo como si fuese ayer

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Hola lectores/as de mimitadalcuadrado, soy la hermana pequeña de Sergio. Me ha pedido que escriba este post para “cerrar el círculo”, ya que todos se han animado a escribir, así que aquí estoy. 

Sabía que este momento llegaría y, a decir verdad, lo temía un poco, no porque no tenga ganas de escribirlo, sino porque no se muy bien cómo explicarlo ni por dónde empezar. Quizás porque lo viví de pequeña, todavía iba al colegio cuando todo pasó, y hay muchas cosas que no entendí en su momento.

Recuerdo como si fuese ayer cuando hicimos una escapada a la casa del pueblo, en Valencia, y un día al mediodía mientras comíamos en un restaurante, mis padres hablaban con Sergio sobre los primeros síntomas que tuvo (los cuales nadie imaginaba, ni de lejos, que iban a provocar lo que vino después). Comentaban que Sergio había perdido un poco de fuerza en la pierna derecha, parecía que era algo relacionado con la columna vertebral…no lo tenían nada claro así que iban a hacerle algunas pruebas al volver a Barcelona.

Al volver a Barcelona, una mañana en la que Sergio tenía que ir a trabajar y estaba vistiéndose, mi madre le preguntó por qué usaba para ponerse los zapatos la mano izquierda, y no la derecha. Sergio le respondió que le era más cómodo, que notaba un poco de “flojera” en la mano derecha. A partir de ahí, todo empeoró muy rápido. Ahora que tengo que parar a pensar en cómo lo vivi, me doy cuenta de que sólo recuerdo momentos, un poco borroso, pero los momentos que recuerdo, puedo revivir a la perfección cómo me sentí. Lo que explicó Raúl en su post, por ejemplo, ha sido algo que no pude olvidar por la frustración de no poder ayudar a Sergio de ninguna manera, y esa frustración la he tenido en muchas más ocasiones, por el hecho de ser la pequeña de la casa, que poco puede hacer o aportar, sólo mirar y preguntarse ¿Por qué está ocurriendo esto? ¿Cuando dejará “eso” que Sergio empiece a mejorar?

Como habréis leído en los otros posts del blog, Sergio estuvo muy mal, pero creo que sólo los más cercanos sabemos exactamente cómo de mal. Y, a pesar de lo duro que ha sido, sobretodo para él, me alegro infinitamente de verle feliz ahora y me alegra escuchar como gente que acaba de conocerle, a quienes les explicas por encima qué ocurrió, responden con un “¡Ah, pues apenas había notado nada!”. Y esto se debe, a parte de que la enfermedad por suerte paró, a todo el trabajo que Sergio ha hecho desde entonces, a todas las ganas y la fuerza que ha puesto en mejorar. Y por supuesto también, a mis padres y mi hermano, quienes estuvieron a su lado en todo momento buscando una solución para todo.

No me cansaré de repetir lo orgullosa que estoy de Sergio, de lo fuerte que es y de lo que ha conseguido. Cómo decíroslo…mi hermano es un superhéroe. 

Irene Maculé