Cuando estamos equivocados y necesitamos que nos abran los ojos

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Han pasado diez años y tengo la certeza de que sigue profundamente equivocado. Estoy segura de que piensa que le he hecho favores y le he ayudado mucho. No es así. Es justo al revés.

Las personas que le acompañaron en su día a día durante la enfermedad son justas merecedoras de explicar cómo lo vivieron, cómo lidiaron con la incertidumbre y cómo batallaron con la sombra de sus miedos.

A mí eso no me corresponde. Y no me corresponde no porque no quisiera formar parte de ese nuevo día a día, sino porque él necesitó aislarse de la mayoría de sus amistades. Durante más tiempo del que me habría gustado él puso distancia y yo no tuve otra que respetar su modo de hacerlo, aunque me habría gustado estar más cerca para lo que fuera. Así que yo sólo diré que me costó mucho encontrar el equilibrio entre la prudencia de dejarle su espacio manteniéndome temporalmente alejada de él y la necesidad de hacerle entender que yo quería seguir formando parte de su vida.

Recuerdo a la perfección y con un cariño especial el día que por fin pude visitarlo después de mucho tiempo. Tengo que confesar que estaba más nerviosa que él, pero creo que conseguí transmitirle que pese al tiempo, pese a los cambios y pese a todo, para mí él seguía siendo la persona que conocí: ese compañero de estudios con el que había compartido muchas horas, conversaciones, bromas, ilusiones, etc.

Me di cuenta de que todo llegaría. Poco a poco, a su ritmo, que no al mío. Pero llegaría conforme él se fuese sintiendo seguro. Y así fue. Poco a poco volver a quedar se convirtió de nuevo en lo normal. Y con ello todo lo que había echado de menos: volver a meterme con él, a reírnos, a tener complicidad… Y con el tiempo las cosas se aposentaron y de manera natural volvieron a su sitio. Y de nuevo cosas que antes hacíamos sin darle importancia se convirtieron casi en grandes momentos que he disfrutado muchísimo. Cosas tan simples como los míticos bocatas de jamón que nos gusta desayunar, sobre todo cuando invita él….

Echando la vista atrás, no estoy segura si lo  poquito que he podido contribuir a aportar momentos de alegría o hacerle la vida más fácil lo he hecho de la mejor manera posible. Lo que sí sé es que lo he hecho con el mayor cariño y la mayor ilusión.

De lo que sí estoy plenamente convencida es de lo muy equivocado que sigue estando cuando piensa que yo le he ayudado. Para nada. Es justo al revés. Yo con él he tenido pequeños, simples e insignificantes gestos que no me costaban absolutamente ningún esfuerzo. Abrir una lata. Ponerle el cinturón del coche. Cerrarle la puerta. Nada. Todo eso no es absolutamente nada. Lo que sí que es, y mucho, es lo que él, pese a sus dificultades y limitaciones, se  ha esforzado para estar en mi vida y participar de los momentos importantes con la gran discreción que le caracteriza y sin ni una sola vez hacer alarde de los esfuerzos que hacía en pos de nuestra amistad. Recorrer con una paciencia infinita calle arriba y calle abajo para comprar zapatos de novia. Pasar todo un día fuera con más de cuatro horas de autocar para estar en mi boda, venir al extranjero a pasar unos días  y ver mi nueva vida, ayudarme a bañar al bebé en uno de sus primeros baños. Como veis, está totalmente equivocado. Soy yo la que estoy profundamente agradecida y me siento muy afortunada de tener un amigo como él.

Un detalle que aún le hace más grande es que jamás, en ningún momento, he percibido en él ni un solo resquicio de envidia hacia los que seguimos con nuestra vida mientras él lidiaba con una enfermedad que paró sus ilusiones. Jamás le he intuido autolamentarse. Y eso lo hace aún más admirable.

Han pasado más de doce años desde que nos conocimos y sigo viendo a la gran persona, humilde, discreta, trabajadora que conocí. Pero mejor. Si se mirara con mis ojos vería una persona muy madura, muy hecha a sí misma, mucho más capaz que antes y un gran ejemplo a seguir. Así que yo me siento afortunada de tenerle cerca e insisto: es justo al revés. Soy yo la que estoy en deuda con él y agradecida de poder formar parte de su vida. Como antes. Como antes de que me empezara a dar lecciones de vida.

 

Por muchos desayunos, risas y confidencias juntos. Estoy segura de que nuestra amistad superará cualquier barrera que podamos encontrar!!!!

Marta Estéban

¿Cómo recuperamos la ilusión en los momentos difíciles?

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La práctica del deporte y en especial el fútbol estuvo presente durante toda mi infancia, no me despegaba de mi balón, de forma más sería y continuada en mi adolescencia y como hobby en adelante. Puedo decir que ha sido una de mis pasiones, a la que a la fuerza tuve que renunciar cuando me puse enfermo. Durante estos años, mi manera de afrontarlo ha sido mirar hacia otro lado. La solución fácil y a su vez mas dolorosa. Me he limitado a ver el deporte en la televisión, a través de una pantalla. Voy al gimnasio para mantenerme en forma, pero me aburre soberanamente. A mí lo que me va es competir en equipo.

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En el plano psicológico he trabajado cómo convivir con la pérdida de este y muchos otros temas, pero para nada quiere decir que no sigan apareciendo pensamientos y llegando mensajes que te manda tu cerebro. Ya no duran demasiado, se cómo manejarlos y consigo volverme a recolocar. ¿Cómo lo consigo? Ya lo tengo bastante automatizado. Entiendo que, con el tiempo, hay mucho de aceptación y también de ser capaz de detener esos pensamientos negativos que solo aportan ansiedad y malestar para que no vayan a más. Por lo general ya tengo reconocido el pensamiento cuando va llegando y o bien trato de suplantarlo por un recuerdo agradable de ese mismo tema o me pongo enseguida con otra cosa que no tenga nada que ver.

Es algo que no vale la pena que te plantees ni le des vueltas, porqué nunca nada va ser igual. Podrá ser de muchas otras maneras. ¿no es cierto que los jugadores amateurs, llegado a un punto ya ni se plantean llegar a jugar en primera división? Sería el deseo de muchos, pero con los años, lo interiorizan porqué ven que no es posible. Pues es parecido, pero a otro nivel.

No me he lanzado nunca a intentar de nuevo la práctica del deporte con discapacidad. Con el paso del tiempo te vas atreviendo y planteando la posibilidad de seguir disfrutando de una de tus pasiones desde otro punto de vista. ¿Por qué no? de entrenador o ayudante…

En pocos días se han producido dos acontecimientos que vuelven a remover esos sentimientos relacionados con el deporte.

El pasado fin de semana tuve el placer de asistir a un partido de basket en el colegio de la hija de mi prima. La verdad es que no esperaba volver a disfrutar tanto siguiendo un partido de niños en directo. Yo no soy de vivir el deporte de forma pasiva. ¡Me alteré, grité, animé… me lo pasé pipa! No lo puedo controlar, enseguida me sulfuro, vamos que casi me como al árbitro en un momento de exaltación.

Es como si hubiera despertado el gusanillo de algo que no te estabas planteando, que habías dejado de lado. Te vuelves a ilusionar por el deporte desde otra perspectiva. Aunque podrías, sabes que ya no vas a poder practicarlo de la misma manera y te planteas como volver al mundo del deporte. Todas estas sensaciones hacen que piense en la posibilidad de entrenar a un grupo de niños y poder transmitirles todo lo que viví en mi etapa deportiva, aparte de muchas cosas más que les sirvan para enfocar su vida.

Ayer fui a ver la película “Campeones”, del director Javier Fesser y protagonizada por Javier Gutiérrez. Narra la historia de un entrenador de baloncesto con muy mala leche que atraviesa por una mala racha tanto en lo profesional como en lo personal. Por culpa de una infracción de tráfico, se ve obligado a realizar servicios a la comunidad entrenando a un equipo de barrio con discapacidad. Una película que te despierta tu lado más humano mientras, de una forma muy natural y cercana, aborda el tema de la convivencia con personas con discapacidad intelectual. El desconocimiento inicial, los prejuicios y las etiquetas que en general tenemos todos. Las historias que tienen detrás cada una de esas personas y cómo es su día a día. La sencillez a la hora de enfrentarse a la vida que tiene ese colectivo y que no entienden cómo nos la llegamos a complicar los demás. Este grupo de personas diferentes encuentran en el deporte y el compañerismo un motivo de ilusión que les saca de su rutina.

La oportunidad del protagonista de compartir vivencias con ellos, le enriquece y hace que se replantee su vida de otra manera. Te hace ver que estas personas, de tontas no tienen un pelo y se dan cuenta de todo lo que les rodea y son capaces de vivir una vida mas centrada en las cosas que de verdad importan. Y, sobre todo, el afrontar todo con mucho humor. Salí cargado de buen rollo y emocionado por la empatía que desarrollé en menos de dos horas con gente que no conocía.

Quiero volver al deporte, estoy ilusionado y no hay mejor aliciente que hacer las cosas con ilusión, ahora que lo tengo claro voy a luchar por conseguirlo.

Sergio Elucam

 

“Nuestra mente está detrás de toda nuestra experiencia” entrevista a Simón Fernández Bianco

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Simón, mi amigo desde la infancia. Durante años inseparables, nos hemos vuelto a reencontrar. Siempre ha sido alguien especial. Es una de las personas con más calidad humana que he conocido. Muy extrovertido y generoso. De una mentalidad abierta fuera de lo normal. Desde su convicción ha sabido romper moldes para dedicarse a su pasión, la filosofía budista.

Por circunstancias de la vida no hemos mantenido un contacto seguido durante años, pero los dos sabíamos que siempre íbamos a estar ahí el uno para el otro. Por eso he decidido entrevistarle, creo que no todos los días uno tiene la suerte de compartir tiempo con personas e historias al cuadrado, así que espero que disfrutéis de ella y de todas las que, poco a poco, irán ilustrando esta sección.

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Nacido en Barcelona el 28 de agosto de 1978.

Profesion: Psicologo clínico, Psicoterapeuta, Profesor de Meditación y Psicologia budista, traductor de libros budistas.

Estudios: Formado en Meditación, Filosofia y Psicologia budista desde 1994. Monje budista de 2002 a 2007. Masters Program of advanced buddhist philosophical studies del istituto Lama tzongkhapa. Licenciado en Psicologia por la Universitat Oberta de Catalunya.

Quien es Simon Bianco?

En realidad esta pregunta es muy difícil de responder realmente. Tal vez debido a que he dedicado casi enteramente toda mi vida al estudio de la mente desde diferentes perspectivas no puedo evitar cuando oigo una pregunta cómo esta que me evoque un sinfín de ideas, de cómo responderla. Ya que el yo, si se analiza en profundidad, no existe realmente más allá de unos datos subjetivos que se puedan seleccionar para definirlo. En ese caso, voy a intentar definirme siempre seleccionando aspectos muy subjetivos que considero relevantes de mi persona ya que en esencia no somos más que aquello que pensamos que somos. En este sentido pienso que a lo largo de mi vida soy de aquellas personas que ha primado el conocimiento interior antes que el exterior, todo con sus consecuencias para bien y para mal. Hijo de argentinos con ascendencia catalana, andaluza e italiana, nacido en Barcelona entre en contacto con el Budismo Tibetano cuando tenía 16 años a raíz de la visita de SS el Dalai Lama a Barcelona en el año 94. Desde entonces me fascino y me metí de lleno en ello hasta este mismo día. Empecé a estudiar budismo en Barcelona de la mano de diferentes Lamas y profesores de Budismo y viajé a India por primera vez en el 98 a pasar una temporada en un monasterio tibetano, Ganden Shartse. Fue una gran experiencia. A partir de entonces me propuse estudiar budismo de una forma más seria e irme a vivir a la India para estudiar de la mano de grandes Maestros. Deje la carrera de Psicología y mi propio análisis que llevaba años haciendo con mi psicoanalista y me fui a vivir a la India a un monasterio-universidad de la escuela del Dalai Lama llamado Sera Dje. En el 2002 con 24 años me hice monje budista y por consejo de mi maestro Lama Zopa Rimpoché viví un tiempo en un monasterio para occidentales en Francia y posteriormente en Sera Dje. Durante 7 años estuve estudiando y formándome en Budismo principalmente en India y también en Francia e Italia, donde finalmente hice un Master de Filosofía budista. En Italia, decidí colgar mis hábitos de monje, y decidí volver a llevar una vida laica y occidental que considere más adecuada a mi cultura y circunstancias para continuar practicando todo aquello que había aprendido.

Posteriormente volví a mi ciudad natal, Barcelona, y acabé la carrera de Psicología que había dejado de lado y me dedique desde entonces a enseñar meditación, psicología y filosofía budista en diferentes sitios en Barcelona, donde actualmente enseño en el Centro Dharmadhatu, y a trabajar como psicólogo clínico y psicoterapeuta, primero en la Clínica Kur Klinikum en Barcelona y actualmente en mi Consulta privada, donde aplico una terapia propia que combina psicología occidental y budista.

En tu vida de que estas más orgulloso? Te arrepientes de algo?

Estoy muy orgulloso de haber intentado al menos de forma profesional buscar la felicidad dentro de mí, en la mente, que es donde siempre he creído que estaba. Pero me arrepiento enormemente de no haber encontrado tal vez un equilibrio antes de esta última fase de mi vida donde lo he podido encontrar. Fue muy duro cuando volví a vivir en Barcelona después de tantos años fuera dedicándome a encontrar la felicidad dentro de mí a través de la meditación. En un sentido me sentía con más herramientas para ser feliz que mis amigos que habían seguido su vida aquí. Pero por otro, ellos estaban más avanzados que yo materialmente y afiliativamente. Tenían sus trabajos, sus carreras, sus masters, su dinero, su casa, su pareja y sus amigos. En cambio yo era una especie de alien, no tenía trabajo, no tenía novia y ni siquiera sabía cómo ligar. Me quedaba mucho que aprender del mundo exterior. Cosas que eran necesarias y que a la vez deseaba para mi vida. Me causó mucho sufrimiento verme atrás respecto a la gente de mi edad y verme también muy incomprendido por ellos y por la sociedad en general. Afortunadamente conseguí al cabo de los años desarrollarme en ambas cosas. Todavía hoy hay aspectos que me cuestan de la sociedad donde vivo y mi corazón está dividido entre Asia y Occidente.

El momento negativo más impactante en tu vida ha sido…

Diferentes momentos en mi vida han sido muy duros… Algunos relacionados con la salud, otros mal de amores.

Qué paso? Cómo te marco?

Cuando tenía 6 años de edad fui operado del corazón. Tenía Tetralogía de Fallop, y si quería tener una vida larga y saludable debía ser operado. Por suerte la operación fue un éxito y mi corazón está perfecto desde entonces. Pero le vi los ojos a la muerte. Desde entonces siempre la he tenido muy presente en mi vida, sé que vendrá a verme un día y que no sé cuándo será. En lugar de ser algo intelectual, que todos sabemos, se volvió algo vivencial. Es real, la muerte existe y vendrá. Por un lado ha sido difícil superar el miedo pero por otro no dejo de ver la vida como algo precioso.

Te sigue afectando a día de hoy? Cómo?

No. Ya no me da miedo la muerte como entonces.

Qué crees que les hace falta a muchas personas para encarar la vida con mas optimismo? que consejo nos darías?

Principalmente para mí, el mal endémico de esta sociedad moderna en la que vivimos, es la prácticamente total negación de la importancia de la vida interna del individuo. La búsqueda de la felicidad en lo externo meramente, en lo material y superficial. Todos queremos ser felices y nadie quiere sufrir. Cada día, cada hora, cada segundo, la mente innatamente busca estar bien y desea no sufrir. Si tu preguntas a alguien porque trabaja o porque tiene pareja, siempre te dará razones de evitación de sufrimientos y de consumación de felicidad y placer. Por ejemplo, es muy posible que te responda que no quiere vivir en la calle o no quiera estar solo, o que te responda que le gusta el trabajo (le da placer, motivación intrínseca) o que con el dinero se ira a las Bahamas que es lo que más le gusta (motivación extrínseca). Incluso físicamente cambiamos de postura durante el dia basados en el mismo principio. Cuando llevamos un rato de pie nos sentamos porque nos alivia el dolor de estar de pie, cuando nos levantamos por estar cansados de estar durmiendo o sentados, etc. Entonces si el sentido de la vida es la felicidad deberíamos analizar realmente donde está. Normalmente creemos que esta afuera de nosotros, en lo que el budismo llama los placeres mundanos o externos. Pero después de haber comido, viajado, haber hecho el amor, conciertos, deporte, y cien mil cosas mas todavía sufrimos. Todavía no somos felices. Si la felicidad estuviera afuera seria imposible ver a millonarios que tienen todo lo que se puede imaginar, yates, novias, piscinas, comida excelente cada día, fama etc. y que se acaban suicidando. ¿Cómo es posible que alguien teniendo externamente todo lo deseable se suicide? Para suicidarse hay que estar desesperado, hay que sufrir mucho, no? De qué te sirve comer langosta cada día si estas deprimido, si tienes ansiedad, si por dentro tu vida es un infierno? Por tanto, el agente principal del sufrimiento y la felicidad es la mente. Si la mente esta mal, todo lo demás da igual. Nada va a poder hacerte sentir bien. Por el contrario si la mente esta bien, esta feliz, esta llena de factores mentales y emociones causantes de felicidad interna, estás bien aunque lleves una vida muy sencilla materialmente. Yo he visto en india, pobres con una sonrisa en su cara, muy contentos, sin poseer nada mas que un taparrabos, y gente con mucho dinero y muy exitosa externamente profundamente deprimida y miserable. La mente es el fenómeno mas importante de conocer para nuestra vida, ya que es el Dios que decide si sufres o eres feliz, si vives en el infierno o en un paraíso. Los estados mentales además se proyectan en el exterior de tal manera que el estado de tu mente se convierte en el estado de las cosas que te rodean. Cuando estas triste la vida aparece triste a la mente, todo es oscuro, nada tiene sentido. Cuando la mente está contenta, incluso mirar el cielo es agradable. Nuestra mente esta detrás de toda nuestra experiencia.

Te has sentido alguna vez discriminado?

Si, una vez. Cuando viví como monje en el monasterio en el sur de Francia. Cogí un bus con el lama del monasterio para venir a Barcelona. De camino el autobús paro en Girona. Y resulta que llegamos tarde al autobús y el conductor nos insultó diciéndonos que éramos unos ‘hare khrisna’ asquerosos. Me dolió mucho y me sentí como un negro en Alabama. Comprendí el dolor que pueden sentir la gente cuando es discriminada por raza, sexo, país de origen o religión.

Qué te hubiera gustado hacer que ya no podrás?

Todos mis sueños están aún por cumplirse y no tengo ninguno que todavía no pueda lograr. Mi vida consiste en trabajar por ellos, ellos me mantienen con vida.

Qué te genera ansiedad? Cómo lo afrontas?

Hoy día nada me genera ansiedad. A veces cuando tarda mucho un camarero en traerme la comida me pongo un poco inquieto. Lo soluciono no volviendo al restaurante. O pidiendo a otro camarero.

Cómo valoras a la sociedad en la que vivimos? Qué nos falta para que la consideres mejor?

No puedo valorarla peor. Creo que es un error de principio a fin. Es una sociedad donde imperan dos filosofías que se retroalimentan: el materialismo y el materialismo espiritual. El materialismo, como filosofía de vida, buscar la felicidad y el sentido de la vida en lo externo, y en la posesión, la competición, la imagen, en definitiva en el aferramiento, en asir la realidad. Y el materialismo espiritual, la espiritualidad pervertida, convertida en un producto de mercado, que no se sale de lo anteriormente mencionado, sin ninguna profundidad, superficial, competitiva, como un negocio o algo de lo que fardar.

Nos falta educar en las causas auténticas internas de felicidad. En promulgarlas, estudiarlas y practicarlas a fondo. Construir una sociedad que lo premie, lo enseñe, lo valore, y lo trasmita. Una sociedad que se construya a su semejanza.

Si supieras que mañana es tu ultimo día de vida, qué harías? Cómo lo pasarías?

Despedirme de todos y meditar. Moriría meditando. Espero poder morir meditando.

Un libro…

Un libro… Mas alla del materialismo espiritual de Chogyam Trungpa. Una película… la vida es bella de Roberto Benigni. Un plato… unos buenos calçots con Romesco. Alguien a quien admiro… a mucha gente!! El Dalai Lama entre todos. No por ser el Maestro mas importante del Budismo tibetano… es la persona que he visto que mas beneficia al mundo. En todos los sentidos, crea harmonía entre las religiones, enseña el budismo por todo el mundo, ha creado un dialogo con la ciencia, trasmite amor, paz, sabiduría allá donde va. Y nunca descansa para hacer todo ello. No he visto a nadie mejor que él. Un momento perfecto… Con la mujer más especial que pueda haber sin duda.

Entrevista: Sergio Elucam

Carta para un hijo al cuadrado

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No es fácil para mi situarme en aquella Semana Santa de Marzo del 2008. Ni como médico, ni como padre.

Para el médico todo empezó con un traspiés, un mal paso. “¿Qué te pasa?” “No sé, me ha fallado el pie”. Para el padre el sinsentido comenzó al día siguiente. La Resonancia Magnética vomitaba con una lentitud cruel, imagen tras imagen; iba dibujando algo que no debía de estar en el hemisferio izquierdo del cerebro de mi hijo.

A partir de aquí, el médico hizo de interlecutor con otros grandes profesionales de mi hospital y el padre te lo tuvo que explicar una y mil veces, aunque tampoco supiera exactamente qué estaba pasando. Luego, afortunadamente, todo paró y empezó la lenta mejoría.

Hoy, de aquello hace ya mucho tiempo y no me atrevo a decir que hubiera algo bueno en aquellos momentos pero sí que me permitió estar a tu lado cuando ibas reaprendiendo a hablar, a caminar, a ser el nuevo Sergio.

Estoy enormemente orgulloso de tí, eres un campeón. No me imagino a mí mismo capaz de conseguir lo que tú has alcanzado. Poder acompañarte en ese aprendizaje ha sido un camino agridulce.

Recuerdo las horas que, juntos, practicamos en las escaleras mecánicas de la estación del metro cercana a casa, cómo subir y bajar arrastrando una maleta con tu dificultad de movimiento, con tu inseguridad y sobre todo la mía.

Durante estos diez años he visto cómo te crecías ante tanta dificultad. Me has dado la oportunidad de verte avanzar, de conocerte mejor, de ser tolerante ante la diferencia entre tu y yo, de aprender a respetar tu ritmo, la oportunidad de acercarme a tí.

Para mí, eres un ejemplo de superación, de supervivencia. En muchas ocasiones me has transmitido la seguridad que yo no tenía. Te he visto hacer cosas increibles y verte sonreir es para mi la mayor satisfacción que puedo compartir contigo.

You’ll never walk alone

F. Maculé