Aprender a cerrar etapas para avanzar

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Después de casi dos semanas de aclimatación a la nueva rutina, se puede decir que inicio mi nueva vida a velocidad de crucero. Los días iniciales de mudanza invadidos por cajas y con la casa patas arriba por fin son historia. Menos mal que ésto se hace de forma ocasional porque ha acabado siendo agotador. Dejarme unas primeras palabras para agradecer a los que tengo cerca por su ayuda. Mi madre en Madrid para empaquetar todo de forma brillante y aquí en Valencia, Marta y su familia se han pegado literalmente panzadas a desembalar, colocar, montar y limpiar. Yo he echado, nunca mejor dicho, “una mano” en todo lo que he podido.

Ahora sí puedo decir, que estoy instalado del todo en mi nueva ciudad.

Han sido unas semanas muy intensas, no sólo por el lío de la mudanza y el cambio de escenario en mi vida, sino que anímicamente, he tenido que gestionar de la mejor manera el cierre de un ciclo de 7 años en Madrid. Pasados los días, puedo describir mejor los sentimientos encontrados. Se ciñe bastante a eso que llaman una dulce pena. Tristeza por lo que dejas con una mezcla de ilusión y expectación por lo que llega. Por muy bueno y deseado que sea el cambio, he vivido aferrado a mi vida en Madrid y a la gente que me ha acompañado. He tenido muchos días para ir haciéndome a la idea de que me tenía que ir desenganchando de todo y por mucho que lo he intentado controlar, ha habido momentos tristes. Posiblemente hayan sido necesarios y hayan cumplido su papel. Favoreciendo a la reflexión y la introspección. Dentro de estos sentimientos de tristeza se juntaban los de nostalgia por acordarte de buenos momentos, pero también los desagradables al recordar fases de hundimiento y soledad. Seguramente en ese punto es donde me he dado cuenta de lo superado y de lo fortalecido que he salido para seguir adelante y responder a todo lo que esté por venir. Se podría decir que la tristeza hizo su trabajo.

La verdad es que disfruté mucho de mis últimos días en Madrid. Llegué a ese punto de apreciar esa misma realidad que conforma tu rutina de forma distinta. Me dediqué a contemplar todo lo que me rodeaba sin estar inmerso en la monotonía para darme cuenta conscientemente de lo que dejaba atrás.

En muchos momentos ha sido difícil manejar todas las emociones y no derrumbarse, sobre todo en las despedidas. Esta vez se trataba de cerrar una gran etapa de mi vida en muchos sentidos. Una etapa clave que me ha ayudado a impulsarme. Una etapa que me ha marcado y siempre me va a acompañar y va a incidir en lo que soy de cara al futuro. Pero por muy bueno que haya sido y por mucho que me haya reportado, es un ciclo que tenía que cerrar de alguna manera. Considero que solo así podía comenzar de una forma óptima esta nueva etapa.

Quise cerrar este ciclo volviendo al punto donde empezó todo. No es la primera vez que lo hago así. Es mi manera de despedirme y hacer balance construyendo en mi cabeza un momento de memoria rápido sobre lo vivido. Entregué las llaves del piso y de camino al metro para ir a Atocha, me acerqué al lugar donde llegué de Barcelona en enero de 2012. A la calle Padre Jesús Ordóñez con López de Hoyos. Allí pasé mis primeros meses en la capital. Durante ese corto trayecto a pie, me dio para repasar, de forma rápida, el comienzo y los momentos más relevantes que conformaron mis años en Madrid. En un instante se te pasan por la cabeza cantidad de vivencias positivas y también complicadas. ¿Qué he aprendido y qué me falta aprender?. Todo lo que me ha aportado en mi crecimiento y en la superación de mis limitaciones. Esa fue la mejor manera de decir adiós.

Pero el motivo no solo era ese, también quise aprovechar para despedirme de alguien especial. En la portería de al lado de mi antiguo piso, como si nada hubiera cambiado, sigue trabajando aquella simpática mujer que conocí casi al llegar y con la que he seguido manteniendo relación todos estos años. Siempre nos hemos tenido mucho cariño que se ha conservado a pesar de no vernos muy a menudo. Ella era la última persona de la que me iba a despedir. En esa conversación llena de recuerdos empecé a notar la dificultad para gestionar los sentimientos que te vienen de golpe. La puntilla vino cuando me dijo lo que había mejorado durante estos años y que me deseaba lo mejor en mi nueva vida. En ese instante no lo pude evitar y me desmoroné. Me puse a llorar como un niño. Seguramente me hacía falta por todo lo que había estado aguantándome durante días. Entiendo que era lo que le faltaba a todo ese proceso de aceptación, de dejar ir. No quise alargarlo más y entre lágrimas, cogí mi maleta y emprendí el mismo trayecto repetido durante los últimos años.

Quiero seguir ligado de alguna forma a Madrid y por supuesto seguir en contacto con mucha gente, pero mi primera tarea es dejar ir de forma consciente durante un tiempo para encarar de pleno todos los sentimientos y la incertidumbre que me provoca mi nueva realidad. Quiero que este comienzo sea mi foco de atención y no quiero perderme ni un instante.

Tengo que reconocer que cerrar este ciclo me hacía falta y ha sido vital para mi salud mental. Y no solo porque seguir con el ritmo de vida que llevaba de viajes, “soledad” y monotonía, mucho tiempo más, seguro que hubiera sido perjudicial. Se había convertido en algo imprescindible porqué mi presente ya no avanzaba. De alguna forma me había estancado y era necesario este cambio para dar pasos adelante tanto en lo personal como en lo profesional. Este cierre de ciclo lo enfoco como una gran oportunidad para poner en práctica lo aprendido hasta el momento, para evolucionar en los logros y seguir puliendo lo que aún está en bruto.

Me siento en calma y con muchas ganas de disfrutar de cada momento que me brinde el camino, gracias a todos los que seguís cada publicación del blog, dar pasos sintiendo que estáis ahí es el mejor apoyo para hacer un largo recorrido.

 

 

 

 

 

 

 

 

8 comentarios en “Aprender a cerrar etapas para avanzar”

  1. Que eres valiente y sincero ya lo he dicho muchas veces y por supuesto meticulosamente correcto, cierras etapa sin olvidar a nadie y agradeciendo todo lo recibido.
    Muy contenta por ti y tambien por haber estado a tu lado en el inicio y cierre de ese ciclo…..como debe ser.

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    1. Has sido un gran apoyo durante todos estos años, he aprendido mucho del mas grande!!! te voy a echar mucho de menos, te deseo todo lo mejor en tus nuevos proyectos y yo que los vea;o)))

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  2. Mirar hacia el futuro estupendo que tienes delante, menudo reto tan fantástico y además ahora el camino es codo con codo con tu chica. Feliz andadura con el cariño de los que quedamos en Barcelona y los que has dejado en Madrid. Que seas muy feliz.

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